Gracias Pepa

Ayer despedimos a otra de nuestras «grandes», 38 años dedicados a la docencia. Ni un sólo día sin una sonrisa, encontrarse con Pepa a las 8:30 de la mañana con esas ganas, ese entusiasmo nos recordaba a todos la alegría de este maravillosos trabajo.

Todos los que tuvimos el inmenso placer de compartir claustro con ella vamos a echar de menos ese torbellino que aparecía de pronto en la sala de profes y lo revolucionaba todo, se acababa el silencio y empezaban las risas.

Tu jubilación nos ha llegado de golpe, de un día para otro, no nos ha dado tiempo a asimilarlo.

La pena que nos embarga se compensa con tu alegría de estos últimos días, tus ganas de comenzar a vivir otra etapa, esa que estoy segura sólo se disfruta cuando se siente el orgullo por el trabajo bien hecho.

Gracias Pepa, por tu sonrisa, por tu alegría, por tus anécdotas, por ser capaz de llevarte bien con todos, por tu cariño a los alumnos, en definitiva, gracias por compartir con nosotros esa maravillosa forma de ser.